sábado, 20 de diciembre de 2008

El barro. Fe. Muerte súbita

 

¡Qué divertido Alvaro! así que Ruiz Mateos, Vilá Reyes, Gregorio Ortega Pardo... mientras conseguían de modo fraudulento millones para el opus del Estado español, no estaban en el barro. Pero en el momento en que Miguel Boyer decidió la expropiacion de Rumasa, entonces Ruiz Mateos cayó al barro... ¿cómo es eso que no me entero? además los millones que Ruiz mateos había dado a la universidad de Navarra a pesar de proceder de un hombre que cayó al barro como tú dices, no fueron devueltos, tampoco los que a través de Matesa Vilá Reyes consiguió de las millonarias subvenciones para sus telares prodigiosos...

Ya comprendo porque no me entendías este verano, no me quieres entender. Si sigues en el opus, o bien eres un cínico no te pones el cilicio y lo recomiendas a los demás. O bien estás en el otro grupo de miembros al que yo pertenecí, me extraña que seas del segundo grupo, pensándolo bien a alguien como yo no le permitirían meterse en el blog de Ana Azanza. No es porque se ponía cilicio por lo que Escrivá admira a Tomás Moro, es por ser canciller de Inglaterra, rico y poderoso. Y por si no lo sabes te lo digo: ninguno de los directores ni de los numerarios bien situados en el establishment usa cilicio.
María madre de Jesús no sospechaba lo que la iglesia iba a hacer de ella, como ninguno de los primeros cristianos podía sospechar lo que dos mil años de cristianismo iban a dar de sí. La palabra "humildico" Alvaro la usa al modo opusino, para designar a las personas en las que nunca el opus se fija para su apostolado y a las que desprecia: gente del pueblo. María era una mujer del pueblo, de una aldea perdida en la última provincia del imperio romano. Como lo eran todos los primeros seguidores del Maestro, gente bien sencilla, sin estudios ni títulos: igual que el marqués de Peralta. ¡Qué vergüenza para el catolicismo haber elevado a los altares semejante personaje! Y ya he derrochado tiempo dirigiéndome a alguien que pertenece a la secta o está pegado a ella de manera indisoluble.

No me molesta lo que dices Isabel, sigo siendo una persona de fe católica arraigada, lo que no significa que como me dice Alvaro voy a dejar de leer a Hans Küng porque está bajo sospecha. Se acabaron los índices, hay que ver la gran paradoja de Escrivá, el mayor predicador de la obediencia resulta ser el más desobediente porque hizo literalmente lo que quiso, engañó y extorsionó en la iglesia para salirse con la suya. La misma senda siguen sus herederos. Ádemás de que tiene toda la gracia, los jerifaltes leen todo para decidir qué leen los demás y que no conviene pues se les acabaría el chollo... Es genial este opus.

No me molesta reconocer que tengo fe, que vengo de la familia que vengo y de la tierra en que nací, muy "catoliquísima". No reniego de nada de ello. Con lo que no estoy de acuerdo y no dejaré de protestar es contra la manipulación de mi vida y la de tanta gente en nombre de esa fe. Me parece que está meridianamente claro. Y lo que tampoco voy a consentir es que sean los demás quienes decidan si creo o no, si estoy enferma o sana, si sé hacer las cosas o no, si voy o me quedo en un sitio. Es cierto que la fe tiene algo de infantil, pero infantil ante un creador que nos supera infinitamente, no ante quienes "se dicen" sus representantes, eso se acabó.

Vuelvo a lo que he dicho otras veces: es preciso leer la integridad de mi libro. No tuve una iluminación como Budá o Mahoma. Fue una historia, de hora tras hora, y minuto a minuto. Una pelea tras otra, un caminar, meditar y asimilar lo que me estaba pasando, un soltar un lastre. Y no me confundas: creer en Jesús como me enseñaron en mi casa no tiene nada que ver con el lavado cerebral opusino. Hay una diferencia neta entre una cosa y otra.

Leer autores católicos como Küng desconocidos por los miembros del opus porque sus autoridades no lo permiten es ya una bocanada de aire fresco. Al leer a este teólogo alemán he recordado a don José Luis González Alió, cura numerario, profesor de teología en Pamplona. Asistí a una asignatura para numerarias que impartió una navidad, algo sobre el matrimonio. Y luego en Granada, a otra asignatura bien interesante, algo así como "historia del cristianismo". Este cura numerario tenía un estilo moderno, diferente que no era el aburrido y carcomido tomismo anquilosado en el siglo XIII. En lo que decía y en cómo lo decía. Creo sospechar que había leído y explicaba ideas como las de Küng, un teólogo del siglo XXI, que usa las fuentes, la historiografía, los avances de las ciencias humanas para profundizar y exponer mejor el meollo de la fe. Muy tonificante su lectura, la recomiendo vivamente. Al opus le cae mal, claro está.
Don José Luis González Alió murió en extrañas circunstancias en Granada. No sé si llegaba a los cincuenta años, pero nunca se dijo que estuviera enfermo, muerte súbita que en el opus no es problema de bebés, sino patología frecuente de gente bien adulta. Además de que en esos viajes que da el opus cuando quiere quitar a alguien de los focos, lo cambiaron de Pamplona a Granada repentinamente ¿por qué? ¿quizás sus estudios teológicos lo estaban apartando aunque fuera pocos centímetros de la ortodoxia oficial? me encantaría desvelar este misterio: el misterio de la vida de este cura numerario del que nadie habla.

González Alió me recuerda al caso de Antonio Ruiz Retegui, cura sabio, original, diferente, otro aire. Que de la noche a la mañana, al estilo de la casa, pasó de ser Capellán Mayor de la universidad de Navarra (todo con mayúsculas) a pegar sellos en un oscuro despacho de una delegación de Madrid, y también la Parca lo visitó convenientemente antes de que abandonara formalmente el opus. ¡Qué oportunas estas Parcas!
Posted by Picasa

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Vila Matas, no.
Vila Reyes.
Vila Matas es un escritor.

gadero dijo...

Creo que, en el siguente articulo,se entienda que el Papa Benedicto XVI, en el dia 26 septiembre 2005, invité a comèr Hans Kung. En el articulo de el "Corriere della Sera" se puede tambièn leèr que el papa y Hans Kung eran "contentos" del encuentro ("una felicidad reciproca"). El pensamiento de los dos no es identico pero el papa y Kung son dos intelectuales y saben bièn que es esteril hablar solo con los que piensan en el mismo modo. Veo que l'opus dei no entiende esto.
Querida Ana,feliz navidad para ti y para todos.



Papa Benedetto XVI ha ricevuto il teologo Hans Küng a cena nella residenza estiva di Castel Gandolfo ed ha conversato con lui per oltre due ore. La notizia è stata data oggi, ma l'incontro è avvenuto sabato 24 settembre.

Fonti vaticane indicano come il papa sia stato contento dell'incontro. Küng ha dichiarato: «È stata una gioia reciproca rivederci dopo tanti anni, nonostante ad aprile avesse definito l'elezione del papa come una delusione gigantesca». Joaquín Navarro-Valls, direttore della Sala Stampa del Vaticano, ha riferito di un «clima amichevole» senza scontri «circa le questioni dottrinali persistenti tra Hans Küng e il magistero della Chiesa cattolica».

Il teologo, durante l'incontro al quale era presente anche il segretario particolare del papa, Georg Gänswein , ha proposto al pontefice una «ricerca sull'etica mondiale che vada bene per le grandi religioni del mondo, concernente il dialogo tra fede e scienze», alla quale proposta Joseph Ratzinger ha risposto che «l'impegno per una rinnovata consapevolezza dei valori che sostengono la vita umana è pure un obiettivo importante del suo pontificato».

Ha poi aggiunto alcuni dettagli: «Non ci siamo abbracciati perché noi tedeschi non siamo così espansivi come i latini!».

Sulla diatriba al tempo di Papa Giovanni Paolo II ha avuto modo di dire: «È un fatto che papa Wojtyla non mi abbia voluto ricevere per venticinque anni, ma io non ho mai perso la fiducia che un incontro potesse avvenire con un altro papa».

Commentando l'elezione del pontefice, ha dichiarato: «Si tratta di una testimonianza per me e per tanti uomini e per tante donne che pongono domande alla Chiesa. Questo non è un papa che guarda al passato, rinchiuso in se stesso, al contrario egli guarda alla situazione ecclesiale com'è ed è attento e capace di ascolto. È in atteggiamento di ricerca»

Nel 1979 la Congregazione per la Dottrina della Fede aveva dichiarato che Hans Küng non poteva più essere considerato un teologo cattolico a causa delle sue tesi critiche sulla Chiesa, prima fra tutte quella sull'infallibilità papale, approvata con la costituzione dogmatica Pastor Aeternus, stesa nel corso del Concilio Vaticano I durante il pontificato di Papa Pio IX.

Il rapporto tra l'attuale pontefice e il teologo in gioventù era ottimo e fu Küng ad invitare nel 1968 Joseph Ratzinger all'Università di Tübingen.

Fonte

Luigi Accattoli «Küng, il teologo ribelle ricevuto dal Papa «Una gioia reciproca»» - Corriere della Sera del 27 settembre 2005, pagina 23.

gaero dijo...

He olvidado esto: Juan Pablo II rehusè, por 25 anos, de encontrar Hans Kung. Benedicto XVI no hace asì.

Morgana dijo...

Isabel, aludes a la inseguridad. Desde luego, está claro que Ana es hoy en día una mujer segura de sí misma, que no tiene miedo a nada ni a nadie, y que dice las cosas a pesar de que a algunos no les guste oírlas.

Yo también he ganado seguridad y, hoy en día, soy una mujer normal, con familia y con notable éxito social.

Pero no siempre fue así. Cuando estás en el opus, no tiene mucha importancia si eres seguro o inseguro. Todo te viene dado, así que si tienes su "buen espíritu" no vas a tener que tomar ninguna decisión importante. Como mucho decidirás si te tomas el café con o sin cafeína (en tu casa, eso sí, que sería falta de pobreza desayunar cada día en una cafetería).

Luego, hablo ya de mi caso, percibes la salida como un salto al vacío. Allí dentro estás mal, pero sabes lo que vas a encontrarte. El mundo exterior está lleno de incertidumbres. No tienes amigos de verdad, sólo amigas de las que sólo sirven para poder dan nombres en las reuniones de San Rafael. "¿A quién has invitado al curso de retiro?". Y allí aparecen, como siempre, la sufrida hermana (que hace su vida, como tiene que ser, pasando del rollo opus) y la amiga timidita que te escucha pero que, a pesar de su poca destreza social, sabe buscarse excusas convincentes porque tonta no es.

Sin amigos, sin una red social, sin experiencia en el trato con chicos, sin haber decidido nada durante tu vida adulta... es normal sentir inseguridad.

Por diversas circunstancias favorables, yo pude integrarme enseguida en un grupo de amigos que me acogieron muy bien (ya sabían de dónde venía yo), y pronto conocí al que hoy es mi marido. De hecho, le conocí antes de salir formalmente del clan, aunque la decisión ya estaba clara. Gracias a él pude sobrellevar aquellos meses de angustia en los que apenas podía probar bocado, ni desear nada más que ver acabar aquella pesadilla.

He necesitado años para darme cuenta de que soy una mujer valiosa y atractiva. Durante mucho tiempo no hablaba apenas en las reuniones de mi trabajo, y es que pensaba que lo que yo podía aportar no era interesante. Luego, un buen día, me di cuenta de que lo que aportan los demás tampoco lo es la mayor parte de las veces... Así que ahora hablo y defiendo lo que pienso, y he constatado que, haciéndolo con educación, mis ideas son bien recibidas. Todavía me sorprendo a veces de eso.

El aspecto físico. Han tenido que pasar años después de irme para que me dé cuenta de que no tengo nada que envidiar a nadie. Siempre había pensado que era poquita cosa, del montón (eso me había dicho mi madre, que también tiene tela). Y, desde luego, allí nadie se encargó de aumentar mi autoestima en ese sentido. Siempre llevé el pelo más bien corto, a veces incluso muy corto (probablemente era una forma de rebeldía velada). Mi maquillaje era casi inexistente, mi ropa amplia. No había muchas formas que marcar, pero las que había pasaban bien desapercibidas.

Ese estilo lo conservé incluso después de casada. Vestía con mucha discreción, buscando la comodidad por encima de la estética, resignada a esa idea de que no había mucho que hacer con mi aspecto.

No sé por qué os cuento esto, son cosas bastante íntimas, pero no me importa compartirlas aquí, para que veáis que ese pasado no se borra de un plumazo, pero que se va superando si se pone empeño.

Un día, sin yo comerlo ni beberlo, me tropecé con un individuo (hoy buen amigo) que me empezó a tirar los tejos descaradamente. Me trató "como si yo fuera" una mujer atractiva, y me llevó a replantearme mi autoconcepto.

A partir de ahí, empecé a cuidar más mi modo de vestir, de maquillarme, de peinarme. Me dejé el pelo largo, me compré ropa más cara (nunca me había planteado hacerlo: pensaba que eso no era para mí). Y ahora soy otra, y la gente se sorprende al verme. Y, desde luego, me siento mucho mejor.

isabel dijo...

Ana, discúlpame. En absoluto está en mi ánimo confundirte. No he querido decir (y creo que no he dicho), que en tu familia usaran métodos opus para transmitirte la fe. Sólo, que pienso que tu educación, tuvo mucho que ver en el tipo de fe que tienes.

"De natural" me parecía que tienes un corte muy científico. Todo lo razonas, teniendo en cuenta además de la idea principal, otras secundarias que corroboran el planteamiento. El polo opuesto a Alvaro.
De todas formas, es mi opinión. Todos los días me equivoco muchas veces.

En este caso, partía de mi credo - mi fe -, porque así me lo enseñaron y me lo he creído. Siempre me dijeron que estaba comprobado y avalado por muchos estudios, que a ciertas edades y también en ciertas circunstancias, hay enseñanzas que se graban a fuego, en función del apego que exista hacia quien las transmite y que se disponga o no, en ese momento, de otra información creíble, para contrastar y/o alternativa.

No cuestiono tu fe - ni bueno ni malo -. Es un tipo de fe lo mismo que hay otros (pero sigo pensando que tu tipo – que creo tiene ya muchos matices diferentes al original, en cuanto a concepto y potestad de la Iglesia -, viene de una forma de educación). Si a ti te sirve ese tipo y no es una carga que entre en colisión con tus descubrimientos y tu evolución, sería absurdo dejarla o matizarla más.
Creí que chocaría en la parcela de fe recibida que se refiere a la Iglesia y sus dogmas (me pasé, perdona). Si choca o no, eres tú quien debe decirlo y decidir si aguantas el choque o cambias algo.

Para nada cuestiono a tu familia, ni a tu tierra (creo haber dicho varias veces que tu madre hizo ... lo que mejor creía). Teniendo en cuenta que todo esto “nos tocó”. No hubo elección. No hay nada de que renegar. Fue así como podía haber sido de otra forma.

isabel dijo...

Ya voy a leer tu libro, Ana. Aunque como salgan muchos muertos, quizás lo que voy es, a salir corriendo. Eso, o me traigo a alumnos tuyos (dijiste que les gustaban estas historias), hacemos un corrillo y leemos en alto.

En el caso de tu profesor de Pamplona, que luego trasladan a Granada y después muere antes de los 50 sin estar enfermo, supongo que harían la autopsia por forenses ajenos a la organización Opus, por el bien de ésta. Precisamente el Opus Dei es una entidad - que como a cualquier otra -, le preocupa su imagen.

No iban a ser tan tontos como mi exmarido y Enrique Rojas (empeñados en que sólo son válidos los Certificados emitidos por este elemento, que ha llegado a decir que los "otros", no saben).

Y supongo no serían tan poco inteligentes, como para hacer lo mismo que se hizo con Juan Pablo I.
Ahora mira ... se encuentran con un pedazo de investigación que apunta donde apunta y en la historia de la Iglesia, a cualquier nivel, se estudiará este suceso por raro, extraño e incomprensible.

De todas formas, es raro que sólo sepas tú estas cosas de destituciones, traslados inexplicables y muertes súbitas y nadie más tenga opinión. Los casos de esta entrada, han debido ser vox populis dentro del Opus Dei.

¿No lo habrás soñado?

Ana A dijo...

En el opus Isabel no existe la "vox populi", no hay opinión pública. Todo se traga, desde lo más serio a lo más banal, desde una muerte inesperada hasta el color de las cortinas o la posición de un mueble en un pasillo. Palabra de directora de la delegación, punto redondo.

No se lleva la contraria a una directora en absolutamente nada: sería falta de unidad o locura.
Te acostumbras a vivir sin pensar sobre absolutamente nada de lo que pasa. Zombi, como los dementores que salen en Harry Potter, o los hombres espectros en el Señor de los anillos, fantasmas.