domingo, 16 de marzo de 2014

EL ATEISMO NO DESTRUYE LA IGLESIA

Interesantes consideraciones de un tipo de cura que da urticaria a nuestros amigos, y que generalmente se expresa con claridad. Los comentarios al artículo del que se hace llamar progre de base no tienen desperdicio, buena muestra de los extremismos que nos dominan. Alude a que en OD no hay escándalos de pederastia y que por algo será. Ya he dicho varias veces que los ha habido pero han sido rápidamente tapados (caso Gaztelueta) y me remito al magnífico escrito que por una vez lleva nombre y apellidos, lo que acrecienta exponencialmente su valor. La foto del autor está en quienes somos.



Christa Nickels es enfermera y forma parte de los "verdes" alemanes además del comité central de los católicos alemanes. Como laica comprometida piensa que las características de la iglesia se resumen en: paralización de las reformas, férreas jerarquías, élites egocéntricas. El miedo y no cambios son el leiv motiv de los responsables católicos.

Fue un gran escándalo que en 2010, año del sacerdocio proclamado por el entonces Papa, saltara el asunto de la pederastia en la iglesia alemana con toda fuerza, pederastia que había sido ocultada por los pastores durante años. Sólo el valor del jesuita Klaus Mertes hizo que la iglesia se viera obligada a actuar, a sondear sus propios basureros ocultos.

Siguiente escándalo del otoño pasado, el obispo derrochador Tebartz van Elst. Indignación generalizada.

El Papa actual habla del olor a oveja del que se deberían impregnar los pastores. Para nosotros católicos del sur ya sería un gran paso que vieran que la vida episcopal no es la vida normal. Aradillas se refiere a esa imagen en la España franquista, el cura era un ilustrado frente al campesinado español analfabeto y rústico.  Para los católicos del norte la imagen "pastores que guían a las ovejitas ignorantes" está desacreditada y desfasada. Y los que más han hecho por el descrédito son los propios pastores.
El último concilio sigue sin ser puesto en práctica. Las sillas episcopales son ocupadas por personas que consideran que es más importante ser fiel a las "directivas del partido" que a los ruegos de los creyentes. Dichos pastores cambian el alegre mensaje del evangelio por el poder y los dogmas. Acusan a las "ovejas comprometidas del rebaño" de oscurecer la Fe. Todas las protestas e iniciativas de la base chocan contra el estricto derecho canónico y la élite de los egocéntricos dirigentes eclesiásticos.

Aún diría más: cuando ese dogmatismo, egocentrismo, inmovilismo es defendido por supuestos laicos que en realidad no viven y se comportan como tales,  rizamos el rizo.
Tendríamos que acabar con esta situación, la iglesia debería incluir la experiencia cotidiana, la experiencia de los creyentes y las competencias de sus miembros.

El primer paso, y  se intenta, aclarar las finanzas, el patrimonio eclesial debe ser público y notorio, el segundo reconocer la competencia y los derechos de los laicos y las laicas en todas las cuestiones administrativas eclesiales, contar con las mujeres en todos los niveles.
Las iglesias no deberían depender del dinero público. Y es tiempo de que acepten para sus trabajadores el derecho laboral común que rige en el resto de trabajos antes de verse obligados a hacerlo por parlamentos y jueces.

Las iglesias cristianas europeas han pasado por el fuego purificador de la Reforma, las guerras de religión, la Ilustración, hoy reconocen la libertad de pensamiento y los derechos humanos. Sin su aportación no sería pensable la cultura europea tal y como se ha extendido por el mundo. Es de agradecer el trabajo de la iglesia en las obras de apoyo a los desfavorecidos.
La parálisis, estancamiento, resignación y la retirada ególatra a la llamada "élite santa" de los supuestos creyentes ortodoxos (¡como me suena!) no es sólo una amenaza para la unidad de la iglesia. También apaga la fe del creyente ilustrado y cercano a los derechos del hombre.

O la iglesia da pruebas de reforma o arriesga su propia existencia. No sólo arriesga su continuidad como iglesia. También deja el campo religioso entero a los fundamentalistas. Uno de los pilares del "occidente cristiano" se vendría abajo.