EN RECUERDO DE ISABEL

Me siento muy obligada hacia ella. Espero que haya recogido su premio, lo espero y lo creo con toda mi alma. Lo tenía merecido.

En homenaje a Isabel he encontrado este mensaje donde explica largo y tendido los tres intentos de internamiento llevados a cabo en España, en una democracia. No estamos hablando ni de la Rumanía de Ceaucescu, ni de la España de Franco, ni de la Alemania de Hitler ni la Rusia de Stalin. Hablamos de hechos que sucedieron en 1997, tenemos todos los documentos oficiales que lo prueban, años después de una Constitución aprobada en referéndum donde se garantizan el reconocimiento de los derechos humanos a los ciudadanos y habitantes de este país llamado España. País de la Unión Europea, país que pertenece al mundo llamado desarrollado y que a pesar de graves problemas económicos, es uno de los privilegiados si miramos el conjunto de la humanidad. No puede ser que estos graves sucesos caigan en el olvido, no puede ser que sigamos mirando para otro lado cuando se han atropellado los derechos fundamentales usando precisamente el estado de derecho. Es una aberración. Y por ello reedito, son palabras de Isabel escritas en 2010:


Ana, muchísimas gracias por las dos entradas.  
Te contesto y aclaro algunas cosas que han podido quedar confusas en la entrevista. No estoy muy contenta porque no controlé el tiempo y no pude hablar de lo que me parecía más importante ahora mismo. Concretamente la fundación Rojas-Estapé y su relación con un documento que remití a radio Rubí para que comprobasen que era cierto lo que decía.
También me faltó tiempo para hablar del 3er. intento de internamiento y de las aplicaciones del "método Rojas" en el caso Menchaca y el mío.
Alguien me ha dicho que en la entrevista da la impresión que al padre de mis hijos lo manipuló Rojas. En absoluto. Lo alentó, creo que sí y le aseguró que todo saldría bien. Fue muy casual que no les saliera bien.  
El mejor psiquiatra que he conocido, me dijo, "Nadie ha engañado a nadie. Su marido y su hija mayor sabían perfectamente que usted estaba bien"
- Se acordó con la policía que viniesen a buscarme de madrugada. A un enfermo mental no se le hace eso, si no pretendes rematarlo, a no ser que esté tirando tiros por una ventana o tenga una catana... yo estaba durmiendo.
- Sólo se puede prescribir un internamiento en contra de voluntad si se da auto o heteroagresividad (Rojas no me veía físicamente desde hacía 4 meses ¿qué sabía de mi agresividad?).
- Si con un certificado médico fechado un viernes 24, se solicita el internamiento el lunes 27 y sobre las 13,30h se acuerda con la policía que vengan a buscarme de madrugada ¿qué conciencia de urgencia había por parte de todos los intervinientes?.
Pienso, que la conciencia era evitar testigos y sobre todo, la de provocarme un susto de muerte y la consiguiente reacción de agresividad para tener un aparente motivo de internamiento, o un episodio cardio-vascular, un ictus por subida brusca de tensión... cualquier percance que les ayudara en sus fines.
Si me guío por las horas que dan los informes de la policía, estuve una hora o algo más sin conocimiento. No sé cuanto estuve, creo que tuvo que ser menos
De día, al ser el schok menor, las posibilidades de que se produzca un episodio negativo, bajan considerablemente.
Sólo tenía una empresilla, no gran cosa, aunque para una familia daba de sobras, pero sobre todo era mi trabajo.
Mi exmarido no era del Opus Dei, ni siquiera creo que esté próximo. Hizo con Rojas lo que dices tú que hacen muchos, hipocresía. Era especialmente cínico e hipócrita. 
Desde que salgo del Hospital Puerta de Hierro, me consideraron un peligro, mi ex marido sabía que pensaba denunciar.
Para el 2º intento, Enrique Rojas emite otro Certificado Oficial Médico, sabiendo que el Hospital Puerta de Hierro, había rechazado el 1º y se produce a las 48h y no a las 24 h. por una razón muy sencilla. A las 48h entraba de guardia otro juzgado. 
  
Siempre he pensado que tanto Rojas como mi exmarido que sabían que no me pasada nada, no estaban intentando internarme para dejarme salir tal como entraba con las mismas facultades. Tantos riesgos en sus conductas, forzosamente tenían que tener un fin.
Donde Enrique Rojas quería meterme, era en la clínica San Miguel o Psiquiátrico San Miguel, está en C/ Arturo Soria.
Me pasó con el PP, creo que con Mayor Oreja ministro del Interior y Cotino director. de la policía.
Mi exmarido, se apresuró a solicitar en el juzgado (textual), "La administración de todos los bienes, especialmente las participaciones de Estadística Cuatro, S.L.", alegando que Enrique Rojas Montes, había prescrito mi internamiento y el Juzgado tal había acordado esto y el otro juzgado, lo otro. 
El caso es, que no me habían internado porque todos los médicos que me habían visto habían rechazado los certificados emitidos por Rojas, ninguno había encontrado otro tipo de trastorno psíquico o psicológico y mi ex, pedía la administración de todo el patrimonio "especialmente las participaciones de la sociedad.", alegando que Rojas había dicho y presentando exclusivamente los "certificados Rojas", como si Rojas fuese el único al que se debía oír. 
Aunque en todo lo que ha hecho y hace Juan Cantero, mi exmarido, hay mucha conducta clavada opus, creo que no es exclusivo opus, sino sibilino y psicópata sin escrúpulos.
He leído un escrito de la fiscal, dice que Enrique Rojas hizo un certificado sobre mí (no es cierto, hizo dos y los dos están en Autos), pero que el culpable es el padre de mis hijos que lo utilizó para intentar incapacitarme.
Cuando huí, lo hice voluntariamente y por los pelos. Me costó mucho escaparme y puse mi vida en peligro. Lo volvería a hacer, creo que es mejor que el rincón de un psiquiátrico babeando.
Mi  exmarido había trabajado siempre en un Banco y un día me dijo que por su pierna amputada desde antes de casarnos, no quería ir más al banco y se quería venir a trabajar conmigo ¡y se vino!.
A finales de 1993, hoy sé que mi exmarido me empujó a pedir cita en la consulta de Enrique Rojas para terapia de pareja. Por lo que pasó, deduzco que él ya había ido por allí, tenía instrucciones y mi caza había comenzado.
En ese tiempo, no vi a Rojas. Sólo vi a un monaguillo de Rojas, Javier de las Heras. En mi opinión,era un saca-confirma información económica que ya tenía. Planté a de las Heras a las pocas entrevistas. No por "sus adivinanzas" económicas, sino por el hedor a hipocresía y cinismo que desprendía.
  
Mi conclusión sobre Enrique Rojas y su consulta de C/Serrano 100 de Madrid: Desde antes de ir allí, esta gente tenía toda la información necesaria para manipularme y provocar que cediese por donde querían.
No creo que el planning inicial fuese quitarme de en medio, sino que el patrimonio y sobre todo la empresa, pasase a manos de Cantero y domarme. Pero desde el momento que se dieron cuenta que iba a ser que no iban a poder, y de esto se dio cuenta de las Heras, estuvieron dispuestos a ir a por todas tanto ellos como el padre de mis hijos. No era la primera vez que Enrique Rojas hacía lo mismo.
Ana, muchísimas gracias de nuevo, isabel caballero
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¿Por que no se llevaron a cabo entonces y se aplazaron? Pues porque Enrique Rojas se encontró con el procedimiento de María Menchaca que no esperaba. En Interviú está mejor explicado. 
Si os fijáis, el método de Enrique Rojas es prácticamente idéntico:
1) Medicación para conseguir internarla, yo no la tomé y tuvo que intentar convencerme en vivo de la necesidad de mi internamiento.
2) A María no le pasaba nada, pero su entonces marido la llevó a la consulta.
3) Al fallar el plan con María (falla por azar, no estaba previsto que viese a su médico de cabecera que le tira la medicación que le había recetado Rojas), lo mismo que le falló conmigo cuando planté a Javier de las Heras, Enrique Rojas no cesa. Por ella vuelve al cabo del tiempo, lo mismo hizo conmigo.
4) En ambos casos, Enrique Rojas vio a nuestros hijos a nuestras espaldas.
5) En ambos casos, las prescripciones de Enrique Rojas fueron rechazadas por otros médicos.
6) En ambos casos, colaron y se procedió en los juzgados con pruebas obtenidas ilegalmente. Aunque hubiese sido cierto lo que Enrique Rojas decía en el informe de María o en los certificados que hizo sobre mí, eran pruebas obtenidas ilegalmente a su vez que pruebas de un delito que consta en el Código Penal, al menos desde tiempos de Napoleón, se llama violación del secreto profesional.
7) En ambos casos se nos archivaron las denuncias en el Colegio de Médicos de Madrid aunque:
- En el caso de María, la conducta de Enrique Rojas había sido calificada de "terrorismo social", por el Consejo de Médicos.
- En mi caso, el médico juez instructor del expediente, entre otras sanciones, llegó a pedir inhabilitación profesional de Enrique Rojas por un tiempo. El pleno de la Junta Directiva (máximo órgano dentro del Colegio de Médicos), consideró que las sanciones propuestas por el Instructor, para Enrique Rojas, no guardaban proporcionalidad con el daño causado y solicitó al Instructor elevar todas las sanciones. Concretamente la de inhabilitación laboral temporal, solicitó que se doblase.
8) Tanto en el caso de María como en el mío, estas denuncias se archivaron inexplicablemente. En ambos casos, no nos comunicaron el archivo en el momento que se produce.
- A María se lo comunicaron en 1998, me dijo que el archivo se había producido en Diciembre 96, casualmente el mismo día que Enrique Rojas puso de nuevo en funcionamiento el plan que tenía conmigo.  
A mis hijos les dijo su padre que "el que más sabía, el mejor de España, el catedrático de Psiquiatría de la Universidad Complutense", había dicho que mamá era una enferma mental y le siguieran la corriente 

Isabel Caballero, 18 de abril 2010

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