sábado, 26 de julio de 2014

"LIBERANDO" BARCELONA

Recuerdo la petición de Antonio E.

Parece que estaban, según la jueza, en lo de los ERE. Que los ERE no fue sólo un problema de "corrupción del partido socialista", y así equilibrar con la corrupción genuina, que arranca de mucho más atrás.
Esto es nuevo: les van implicando en la corrupción patológica de España.



Aunque para el tema del blog hay que decir que ellos no son el nudo gordiano de la cuestión. Sólo son brazos lejanos al centro que permanece intocable. De estos brazos se puede prescindir mientras la cabeza permanezca.

Estoy de acuerdo con esa afirmación, quizás son sólo gestos, pero ya cuentan. No imagino a ninguno de los dos anteriores cogiendo la bandeja y sentándose entre los trabajadores. Es otro estilo, otras inquietudes, otra cara. Lo único que los señores obispos fueron elegidos y nombrados según los criterios del pasado...esperemos que bajo las brasas surja el fuego.

Me estoy quedando anonadada con la obra de Esteban Pinilla de las Heras, "La memoria inquieta". Es un conjunto de escritos, mitad autobiográfico, mitad estudio sociológico. Nacido en 1927 en la provincia de Soria emigró pronto a Barcelona con su familia. El libro es una mezcla de memoria e investigación. Desde muy joven Pinilla de las Heras llevó un diario de lo que estaba sucediendo en el país. No es por tanto un conjunto de teorías o de ideas que uno se puede hacer a partir de lecturas. Sino que recoge experiencias abundantes del día a día tanto en Soria como en Barcelona, antes, durante y después de la guerra. Impresionante pulso y diagnóstico de la sociedad española. Como siempre interesante porque en esos años se gestó y preparó el Opus Dei.

No conocía a este autor, y el anonadamiento viene porque compruebo tantas cosas, ideas y juicios que han ido saliendo en el blog. Y todavía peor, el atraso, provincianismo, la degradación, la desintelectualización, la desmoralización, y la incultura en la que se movieron de las clases medias y altas de la sociedad española en esos años. Toda persona inteligente debía ocultarse y ocultar sus libros. Particularmente en los pueblos.
Me ha sorprendido los pocos párrafos que dedica a las chicas jóvenes, a las mujeres de entonces. Tanto a las de clases más bajas como a las más acomodadas. La inutilidad por divisa. Me he reconocido en tantas afirmaciones como hace. Evidentemente soy más joven, pero mis mayores se habían criado en esa sociedad de orden.

Las referencias a Navarra son pocas pero siempre en la misma línea, tradicioanalismo a machamartillo, muchos curas a la antigua usanza, aprendices de inquisidor. De allí procedían los carlistas "liberadores" de Barcelona, los primeros que entraron en enero del 39 cuando los últimos republicanos habían huido en dirección a Francia. La ciudad más industrial de España liberada por los navarros:


"Habíamos supuesto que se presentarían tanques, camiones alemanes e italianos, soldados con uniformes no inferiores a los republicanos, el preludio publicitario de una nueva forma de orden y de trabajo, después de tantos años de caos y de generosos, pero irrealizables delirios.

A primera hora de la tarde hubo un reconocimiento de la ciudad por docenas de aviones, grises, pintados con aspas negras, volando muy bajo. Las calles estaban enteramente vacías y la gente recluida en su casa. Después se hizo un gran silencio. A veces se oía algún disparo muy lejano. Finalmente lo que vimos fue algo increíble, empezaron a entrar unos batallones navarros, a pie, cada soldado a su aire y por su lado, uno llevando de la brida un mulo cargado de cacharros de cocina de campaña, otro con una bandera monárquica en lo alto de un palo. Todos llevaban cantimplora en bandolera y una manta arrollada cruzando de pecho a espalda. Otro mulo conducido por la brida, cargado de cajones y un par de fusiles. De pronto un cura gordo, fuerte y alto con su sotana negra. Muchas boinas rojas, algunas con borlas doradas que no sabíamos que significaban. Al fin un camión con una bandera carlista.

La población empezó a llenar las calles y a hablar con los soldados. Seguían entrando al paso, dispersos, al parecer tan sorprendidos como nosotros. Aquello no tenía nada de marcial, ni de moderno, ni de fascista. No había ni un tanque, ni una moto con sidecar, de las que habíamos visto en el cine, el oficial sentado, el soldado al volante. En aquellos días lo que yo había hecho era primero participar en el saqueo de los almacenes de víveres del gobierno republicano, junto con docenas de chicos y chicas, y llevar a casa botes de conservas y de leche condensada. Segundo, cuando había electricidad, tratar de oír alguna radio. Tercero, leer, leer, leer. Leía un libro de Ella Maillart, había estado leyendo a Stephan Zweig, ensayos y novelas cortas. Evidentemente, aquella cultura no me servía de nada. Yo no había leído entonces ni a Galdós ni a Baroja. A lo sumo podía recordar algunas ilustraciones de un libro de don Pedro Antonio de Alarcón sobre la guerra de Africa que ya debía haber leído en mi pueblo, en san Andrés de Soria, mi bisabuela materna".
 
Como si nada, Pinilla de las Heras le pega unos arreones a mi tierra de impresión a lo largo del libro. Este es sólo el primero. Los barceloneses, ya entonces ciudad cosmopolita, industrial y avanzada, esperaban el orden y la paz, aunque fuera bajo forma fascista de resabios italo germánicos y se encontraron con un aperitivo de lo que iba a llegar, el tradicionalismo rancio restaurado. Ellos eran los liberadores del desorden que había supuesto la revolución anarcosindicalista durante la guerra en la ciudad...

Queda claro a lo largo del libro y por todas las "inocentes" y educadas referencias a
Navarra que no había sitio mejor en toda la península para que arraigara y floreciera como así ha sido, el Opus Dei y el tipo de sociedad que orbita en torno a él.

Y que conste que por otras descripciones y ejemplos que cuenta, comprendo el atractivo que el Opus Dei, siendo rancio, en los tiempos de su despegue era atrayente y atractivo para todas las familias que acudieron a su sombra. A beneficiarse de él. Acudir a sacrificarse es no estar muy enterado de cómo funciona este país y cómo funcionaba en aquellos años en especial. Aunque no acudimos. Nos cazaron.

Por cierto que otra cosa que he sacado del libro es que Rajoy hace con los problemas bastante parecido a lo que hizo su compatriota dictador: nada y dejar que escampe, mientras todos alrededor se ponen supernerviosos con las "medidas" que habría que tomar.



2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ellos también por vía conyugal. "España nos roba", ¿le recuerda a otra "familia" de origen jerezano?

PD
Para leer con calma durante sus vacaciones. Le da para varias publicaciones. Pase beun verano.

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2014/07/25/catalunya/1406306705_109805.html?rel=rosEP

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2014/07/26/catalunya/1406401640_957894.html

http://www.elmundo.es/cataluna/2014/07/27/53d4c2ad268e3ed1068b456c.html

http://www.elmundo.es/espana/2014/07/27/53d44035ca4741ca048b4584.html

Anónimo dijo...

Esta biografía poco conocida es interesantísma. Lo tiene todo. Me recuerda a las lecturas que nos recomienda de la España de los años 40, 50, 60.... Es un prototipo muy cercano a los que usted se ha referido. Caspa, aprovechamiento, corrupción y engaños. Además todo se acompañaba de una moral tan férrea como cínica y mentirosa.

http://www.lavanguardia.com/politica/20140727/54412253863/empresario-arcen-posguerra.html