FILOSOFIA DEL TESTIMONIO

Es curioso que haga falta un decano de facultad para justificar vestimentas...
Si se va a casa de los del rito tridentino, es normal vestirse como en el siglo XVI. El resto de los humanos estamos en el XXI y por eso choca y nos hicimos eco.

Por cierto. respondiendo al último comentarista de aquel día, lo que hago mejor que los cardenales y el papa juntos, es contar mi experiencia en post OD. Ellos no estuvieron.

De eso quería hablar, del testimonio. Los archivos hablan y sirven para la historia. Pero en última instancia "nadie da testimonio por los testigos".

Paul Ricoeur (1913-2005)


"Todo no empieza en los archivos, sino con el testimonio, y por mucho que hablemos de la falta de fiabilidad del testimonio, no hay nada mejor que el testimonio en última instancia para asegurar que algo ha pasado, algo a lo que uno atestigua haber asistido en persona, y que el principal sino el único recurso, fuera de otros documentos, es la confrontación de los testigos."

La fiabilidad entendida como "atestación biográfica", juega un importante papel en la seguridad lingüística que una sociedad necesita para sobrevivir. "Poder atestiguar" es una expresión fundamental del hombre capaz, sin la cual viviríamos en un mundo no fiable en absoluto. Pero Ricoeur precisa en seguida que esta "confianza presupuesta" no está a la altura de la soledad de los testigos históricos cuya experiencia extraordinaria está por encima de la capacidad de comprensión, media, ordinaria. Hay testigos que nunca encuentran la audiencia capaz de escucharlos y entenderlos.
Así ocurrió al principio con los supervivientes de los campos nazis.

Ya dijo Paul Celan, "Niemand zeugt für den Zeugen", nadie da testimonio por los testigos.

¿Se pueden archivar los testimonios? en especial los testimonios de lo más horrendo, como la Shoah. ¿Se pueden contar las crueldades con las categorías normales de la historiografía?

Lo comparable y lo incomparable forman una aporía. Hay hechos singulares tan terribles que son incomparables con todo lo que había pasado antes. El historiador como científico y como ciudadano se descubre situado ante la responsabilidad con respecto al pasado. No debe renunciar al juicio crítico. En el corazón del hecho singular están la unicidad de ese hecho y su calidad de incomparable.

¿Comprender todo significa perdonar todo?
¿Se puede hacer otro uso que el puramente moralizador de las categorías de la singularidad y de "no ser comparable"?

1. La singularidad histórica no es lo mismo que la singularidad moral.
2. La unicidad histórica es la del acontecimiento en tanto que acontecimiento y la de una secuencia narrativa no repetible.
3. A nivel superior la unicidad es sinónimo de incomparable.

En realidad no es el historiador el que tiene la última palabra sobre los acontecimientos más horrendos, que son los que más conmocionan e importan. La última palabra la tiene una opinión pública ilustrada que transforma el juicio retrospectivo sobre el crimen en promesa de que no se vuelva a repetir. Nunca más.

La historia no debería de ser un mausoleo, un sepulcro. El historiador resucita los hechos cuando los cuenta. Y si esos hechos son imborrables, lo que ha pasado no puede dejar de haber pasado, el sentido de lo que pasó no está fijado de una vez para siempre. Los acontecimientos pueden contarse una y otra vez, y pueden interpretarse de nuevo mil veces. La carga moral ligada a la deuda con el pasado puede ser aligerada o volverse más pesada.

Para todo ello, es preciso empezar por conocer el pasado voluntariamente ocultado y disimulado, cuando no deformado.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Muy bien titulado y muy interesante. ¿Recuerda lo que dijo Francisco cuando fue elegido? El Papa habla y habla mucho, en mi opinión, pero su mensaje no cala. Menuda herencia ha tenido que aceptar.

http://www.infovaticana.com/2014/09/16/la-beatificacion-de-alvaro-del-portillo-aportara-a-madrid-mas-de-3-millones-de-euros/

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