sábado, 29 de octubre de 2016

ANTICOMUNISTAS REUNIDOS EN ITALIA



Magí: lo de la colonia opusina catalana en el Pirineo oscense es verdad, doy fe. Todo era catalán, el arquitecto, el hotel, no era oscense, ni barbastrense, ni zaragozano, ni navarro....era catalán. Como comprenderás hace décadas que no he pisado, la primera vez que fui con mis padres tenía 12 años. Un domngo de mayo, a rebosar de gentes de Levante y Cataluña.
Hoy espectáculo de cobardía, Pablo el apóstol no sale a recibir a la masa ¿para cuándo una toma de la Bastilla en condiciones? y la supernume y apoyadora numbre one de Enrique Rojas presidiendo el parlamento. Supernume me lo ha dicho una ex madrileña que imagino informada. Sí me consta que  es una criatura de Rajoy, criada y ascendida políticamente a sus pechos, donde va Rajoy va ella.
El vídeo de Parolin en España que ves tan relevante y a mí no me dice "ná", a partir del minuto 5.




Hacia 1950 quizás antes “Opus Dei” obtuvo el permiso para cambiar sus normas internas y permitir la incorporación de personas casadas. Los supernumerarios. Alvaro Portillo también consiguió que los Estatutos Opus Dei se guardaran en el Archivo Secreto de la congregación de religiosos. Era un privilegio que duró hasta los años ochenta, cuando Opus Dei pasó a ser prelatura personal y dejó de depender de esa congregación que tanto sarpullido les daba.
En 1970 un escritor e investigador independiente muy salado, Jesús Ynfante sacó una copia de dichos estatutos en un libro que publicó en París sobre el Opus Dei. Funcionó la estrategia que ellos llaman discreción y el “vulgo”, todos los que no son ellos, llama “secreto”. Nadie pudo copiarles.
Las constituciones decían en sus artículos:

Art. 189. Para alcanzar más fácilmente sus objetivos el Instituto debe vivir una existencia oculta….
Art.190. Dada la humildad colectiva propia de nuestro instituto lo que hacen sus miembros no debe ser atribuido al Opus Dei sino solo a Dios. Por tanto ni siquiera se debe mostrar exteriormente la pertenencia al Opus Dei; el número de miembros permanecerá secreto; y los miembros no deben discutir expresamente de estas materias con personas ajenas al Opus Dei.
Art. 191. Los numerarios y supernumerarios deben observar siempre un prudente silencio en lo referente a los nombres de los demás miembros, y nunca han de revelar que pertenecen al Opus Dei a menos que sean expresamente autorizados por el director local.

Poco después de la adquisición de los “headquarters” en el Parioli romano, el santo consiguió ser nombrado prelado doméstico de Su Santidad. Un título honorífico que él nunca buscó según nos decían, no le gustaban los honores y las distinciones, huía de ellas como de la peste, pero si en una reunión él no iba a ser el centro, no iba. Y de hecho en efecto y en verdad, no se conservan fotos de muchos curas o muchos fundadores o muchos prelados o prepósitos generales en las que él aparezca junto con otros como elemento dentro de un conjunto. Esto también contribuía sin razonar a su excelsitud, no había comparación posible.
Desde que fue prelado doméstico tenía derecho a un ribete rojo en la sotana, unos zapatos de hebilla y el título de monseñor, ya no, don Escrivá o padre Escrivá. Sino “monse” para los amigos. Que no hay otro “monse” más conocido que no sea obispo.
No sé si fue Portillo quien hurdió estos logros, pero dicen que Montini el futuro Pablo VI le ayudó a promocionarse en el Vaticano además de presentarle a otro anticomunista italiano furibundo: Giulio Andreotti.

Montini conocía a Andreotti de antes de la segunda guerra mundial, cuando fue capellán de la federación italiana de los estudiantes católicos presididos por Andreotti. Pío XII le había encargado reforzar la Acción Católica italiana para contrarrestar el potente Partido Comunista Italiano. Montini encargó a Andreotti que AC apoyará  la Democracia Cristiana en la campaña electoral de 1948. Dos factores marcaron la campaña, en primer lugar los ríos de dinero que llegaron de Washington vía la recién creada CIA y en segundo lugar las actividades vaticanas encubiertas coordinadas por Montini.

Ambos factores fueron decisivos para derrotar al Comunismo. Los fondos de la CIA se depositaron en el IOR, el banco del Vaticano y se utilizaron para organizar mítines masivos a lo largo y ancho del país. Acción Católica organizó también un congreso de Jóvenes cuyo tema fue “Cristo ha vencido a Marx” y sus miembros empapelaron las calles del país, 1000 carteles diarios. Al fin la Democracia Cristiana venció con un 48% frente a un 31% de los comunistas.

A partir de esta victoria de la Democracia Cristiana emergió una estrategia vaticana encaminada a contrarrestar el comunismo, estrategia en la que el “Opus Dei” jugaría un papel de primer orden con sus saneadas y crecientes finanzas. La estrategia la diseñaron entre Montini y Andreotti y consistió en poner en marcha una red secular de propagandistas que alertaran a la opinión pública de la amenaza marxista. Disfrutó del apoyo de la CIA y fue el comienzo de la relación “Opus Dei” y CIA.
Montini dijo al embajador francés que el Vaticano esperaba que los tres poderes católicos de Europa, Italia, Francia y España, lideraran juntos una alianza anticomunista. Reprochó al francés que su país hubiera cerrado la frontera con el vecino del sur.

Reflexiono sobre el éxito comunista en Francia, España e Italia. Países de mayoría católica, una iglesia de sustitución, evidentemente la "verdadera iglesia" se movilizó cuando observó que le comían el terreno, el comunismo robaba clientela al catolicismo. En España el Partido Comunista fue prácticamente toda la oposición "real" a Franco dentro de las fronteras, con los dirigentes dirigiendo desde fuera, Pasionaria y Carrillo, qué malo es dirigir desde fuera y separarse de la base. Como se vio y demostró a la hora de la verdad, un luchador de los que se habían jugado la vida "en el interior" no habría tragado el Borbón ni se hubiera obnubilado ante la alfombra roja que le puso Suárez.

Por su parte en el contexto de la guerra fría, la CIA luchaba en Europa contra su enemigo "natural".  Y encontró apoyo en determinados eclesiásticos.
 Escrivá decía por entonces que el “Opus Dei” contaba con 3000 miembros, de los cuales 23 curas, más de 100 centros en 12 países. Conforme la organización crecía el founder se sintió decepcionado con la figura Instituto Secular y empezó a trabajar en la “solución final” que haría de él un “prelado nullius” es decir, un obispo sin diócesis.
Estaba desilusionado por el cardenal Larraona que había abierto la mano y había distribuido la figura canónica instituto secular a otras 70 organizaciones eclesiales. Nunca se lo perdonó a Larraona. No había 70 instituciones similares a “Opus Dei”. “Opus Dei” es y era único. En la publicación interna de los hombres, Crónica, se quejaba y reclamaba, la figura Instituto Secular se había creado sólo y exclusivamente para el “Opus Dei”.