domingo, 20 de noviembre de 2016

MOTIVOS DEL MARQUÉS




Vanidades
En 1968 el BOE publicaba la rehabilitación del marquesado de Peralta para el santo y la de la baronía de san Felipe para su hermano Santiago. Algo contradictorio en alguien tan superhumilde,  incomprensible. Firmaba el decreto uno de sus hijos supernumes a su vez subsecretario ministerial: Alfredo López.


Vaharadas de soberbia. No. Era un ejemplo de laicidad, saber reclamar los propios derechos. Aunque no se le conociera bisabuelo llamado Tomás de Peralta, marqués. Lo pidió “sabiendo lo que se le venía encima” y tras consultarlo con varones doctos y santos de la iglesia que le aconsejaran llevar a cabo este acto de justicia para compensar a su familia por los sacrificios hechos en beneficio de la divina obra.

Se hicieron esfuerzos económicos para recoger el título, le gustaban las distinciones a pesar del punto 677 de “Camino” o más bien el punto demuestra que ni mucho menos se sentía concernido por lo que decía a los demás que tenían que hacer, el típico problema del déspota. Recolectó las cruces de san Raimundo de Peñafort (Why?), de Alfonso X el Sabio y de Isabel la Católica, y la de Carlos III. Se la otorgarían sus hijos en esos puestos destacados para otorgarlas. Pero como siempre y una vez más, alucinante su modo de practicar  la humildad, aseguró que nunca las luciría. Uno de sus “hijos” militar de profesión le felicitó por las medallas, el santo le contestó más o menos: “Para vosotros los militares es muy importante esta clase de distinciones. Para mí no. Para mí, y ya sé que en tu corazón piensas igual, la cruz más importante es la cruz de Cristo.”


En la última parte de su vida tuvo una fijación, conseguir la prelatura personal, la “diócesis flotante”. Fue como un faro que guió todas sus maniobras con la curia. Había una razón para cada cosa y sólo se pueden comprender las excusas de sus “hijos” en este caso del marquesado cuando se ha comprobado el culto a su persona rayando en la idolatría de sus adeptos. La respuesta mantra que se dio ante las críticas: pedir el marquesado fue un deber de piedad filial hacia los suyos. Para quien mira desde fuera una mentira más, para los ciegos adeptos, el marquesado formaba parte del plan divino cuyos misterios muchas veces son inexcrutables.

¿Por qué Escrivá se expuso al escarnio público con el asunto “marquesado”?

Algunos  vieron una compensación emocional por la ruina paterna y la huida de Barbastro a Logroño para ser un simple dependiente. Otra teoría es que ya desde 1966 Laureano, el factotum del gobierno español, le habría informado de que estaba al caer el nombramiento de Juan Carlos “como sucesor a título de rey”. Y hubo quien aventuró que se hizo marqués para ser regente en el tiempo que mediara entre el nombramiento del heredero y la coronación efectiva. Escrivá tenía los 3 requisitos para ser regente: cura, nobleza, un nombre público reconocido. Este hombre vivía en el siglo XVII.
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La Valleta, capital de Malta

Otra consideración se dirigía hacia un probable asalto opusino a la Orden Hospitalaria de los Caballeros de san Juan de Jerusalén, en breve, la Orden de Malta. La única institución católica con estatuto de Estado en la isla del mismo nombre. Ya había algunos opusinos infiltrados y el capítulo de la Orden temía un golpe de estado. Como marqués, Escrivá era elegible, pues sólo los hijos célibes de la nobleza pueden aspirar al Cargo de gran Maestre. Y además el gran Maestre por ser cabeza de un Estado es casi como un cardenal.



2 comentarios:

Anónimo dijo...

Aparte la evidencia de que escribió con letras de molde en el BOE su soberbia y vanidad, la cuestión es la que señalas. ¿Por qué se sometió a ese escarnio público? La teoría de la regencia no la conocía. Es interesante.

Tengo una teoría psicológica, compatible con la ambición de poder ya sea por la Orden de Malta o la Regencia, o ambas. Es un trágala para opusinos, un pequeño veneno, buscando provocarles un efecto vacuna para que asuman todas las falsedades del Opus. Para todos, incluso para sus fanáticos, el marquesado es una evidente falta. ¿Pero que es eso comparado con hacer la “Obra de Dios”? Nada, un desliz a olvidar. De este modo asumen una “pequeña” falta y quedan vacunados para asumir otras mayores.

Hoy el Opus catalán ataca de nuevo, siempre lo hace, con la opusina Pilar Urbano, la de siempre, su instrumento favorito.. Nuevos chantajes a la Jefatura del Estado, y a todos.

Pilar Urbano: “A la reina Letizia la han borbonizado”
http://www.elespanol.com/reportajes/entrevistas/20161118/171733421_0.html

Desde que abdicó Juan Carlos ni un solo periódico o comentarista del régimen ha citado lo que dos meses antes estaba en primera plana, la acusación justificada de Pilar Urbano contra Juan Carlos como golpista –aunque quienes le manejaban eran los del Opus, más golpistas que él. Una muestra clara de la obediencia de todos los medios al Opus. Mencionarlo hacía evidente que fue el Opus quien echó a Juan Carlos, cuando les interesó. Por primera vez hoy rompen ese silencio impuesto, citando la acusación de la opusina. Lo hacen porque redoblan la extorsión al hijo, para que nos haga daño a todos. Ojo, que tiran con cañón, apuntan a dosieres gordos.


Anónimo dijo...


Por las terminales de aquí, se aprecia que el Opus está detrás de la conspiración de cuatro cardenales contra el Papa, al que mediante preguntas saduceas pretenden "corregir".