domingo, 1 de enero de 2017

ANTICOMUNISMO


Red de propaganda anticomunista de Crozier


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 Brian Crozier




"[Reagan] compartía mi punto de vista de que Nelson Rockefeller era más inteligiente que su hemano el banquero David. Criticaba el papel de David Rockefeller en el Chase Manhattan Bank facilitando la transferencia de tecnología a la Unión Soviética. Reagan mencionó tamibién medio disgustado el papel de la Comisión Trilateral que apoyó a Jimmy Carter." (Free Agent, p. 182) 


En la década de 1950 y en los primeros años 60 Crozier trabajó como periodista en el Sunday Times, the Economist, y en la BBC. En esos tiempos entró en contacto con agentes de Inteligencia que le proporcionaron materia por noticias bomba. Cuando John Hay "Jock" Whitney fue embajador en Gran Bretaña entre 1957 y 1961, Crozier fue invitado en su círculo íntimo. Whitney era un socio de Rockefeller, amigo de la familia real británica, asociado de la CIA y vicepresidente de la  Pilgrims Society hasta su muerte. Pocos años antes  Crozier había empezado a trabajar para la IRD, escribiendo estudios, otros dicen que hacía propaganda, sobre la subversión de la KGB. También trabajó con la CIA, el MI6, y agencias de inteligencia de Francia, Alemania, Holanda, Bélgica, Marruecos, Irán, Argentina, Chile, y Taiwan. El congreso de la CIA para la libertad de la cultura (CCF) se acercó a él para reconstruir y extender la organización. Pero Crozier rechazó la oferta, estaba muy ocupado con sus variadas tareas.  

Otro millonario asociado de la CIA Richard Mellon Scaife, fundó con Crozier el Instituto para el estudio del conflicto (ISC), en 1970, y tomó parte en las reuniones del Foreign Affairs Research Institute, grupo de propaganda anticomunista y antiterrorista dirigido por variso miembros británicos del Cercle, entre ellos Crozier. En su libro Free Agent Crozier resume los propósitos del ISC:

"En mi período como Director del Institute for the Study of Conflict se ocupaba de las falacias del deshielo y de alertar a Occidente sobre los peligros de una política basda en la ilusión."

Crozier y sus socios rechazaban la política de la “détente” de Kissinger, que tenía por objeto reducir la tensión entre con la URSS, Crozier y amistades opinaban que los soviéticos seguían infiltrando los partidos socialistas, los verdes, los sindicatos, los medios de comunicación y las agencias de inteligencia. También opinaban que la doctrina Truman tras la segunda guerra mundial basada en la contención fallaba por su base. En lugar de esa política de Truman Occidente no sólo tendría que resistir una próxima invasión comunista sino que también tenía que liberar a los países que ya habían caído en la órbita soviética. Había que hacerse con cada palmo de terreno conquistado por los comunistas.  

Se podría pensar que era una idea inteligente y noble. Desgraciadamente muchas de las personas que movían los hilos tras el escenario en este lobby eran tan extremadamente derecha que podrían denominarse fascistas. Entre los extremistas de izquierda y derecha es posible encontrar al clan de los Rockefeller, animando a que se vendiera tecnología a los soviéticos. Los socios de extrema derecha de Crozier, todos incluido el Presidente Reagan, eran muy críticos con esto.  

El hecho es que los  Rockefeller siempre estuvieron intentando provocar cambios en los regímenes comunistas a través de la diplomacia y por la apertura de sus economías. Lo mismo hicieron en China a partir de los 1990. La perspectiva que David Rockefeller tenía de la URSS, correcta o no, era única debido a su participación annual en las Conferencias secretas entre EEUU y URSS de Darthmouth, entre 1962 y 1988. Rockefeller, el profesor Walt Rostow de Rhodes y el científico nuclear Doty eran los asistentes más importantes por parte norteamericana. El protegido de Kissinger, Harold Saunders, se unió en  1981 y continuó asistiendo hasta 2010.

En su biografía Free Agent Crozier pretende que la gente que estaba en el Forum World Services, el  61, y el Cercle, la mayoría estaban manipulados o trabajaban para el  KGB. Presenta la información de tal manera que te lleva a concluir que personas como Mohammed Mossadeq y Harold Wilson eran marionetas del KGB, y que los papas Juan Pablo I & II eran objetivos del KGB para ser asesinados. El KGB está detrás de todo. Crozier repitió lo que dijo en  1978 el Time Magazine, que la propaganda más efectiva del  KGB consistía en desacreditar a la CIA. También pretende que el término "neo-colonialismo" lo inventaron los soviéticos. Muchas de las pretensiones del libro se basan en afirmaciones anóminas de agentes de inteligencia. A parte de su propia experiencia utiliza fuentes como la revista “Encounter” apoyada por la CIA, el Reader's Digest también apoyado por la CIA, y su propio ISC, la periodista Claire Sterling, apoyada por la CIA, o el oficial extremista sionista apoyado por la CIA  Michael Ledeen. Este último estaba en Roma cuando tuvieron lugar los ntentos de asesinato del Papa, las bombas de Gladio (terrorismo fascista al que se acusó de comunista) y el descubrimiento de la Logia P2. Ledeen, Stirling y otros agentes de la CIA fueron acusados más de una vez de desvelar información sobre todas estas cuestiones.
Es importante pensar que Crozier tiene el perfil perfecto de una persona como Colin Wallace, agente de inteligencia británico al que se le dio todo tipo de material inventado para que lo pusiera en circulación. Hace poco un asociado belga del Cercle de Crozier y de Jean Violet, el célebre Barón Benoit de Bonvoisin,  fue pillado inventando documentos del KGB que probarían una vasta conspiración de izquierdas contra esa persona. Probablemente no es una coincidencia que el buen amigo de Crozier, Richard Perle, participante del Cercle en la era Reagan, sabría bastante sobre como inventar para influir en la opinión pública. ¿Quizás armas de destrucción masiva? El propio Crozier influyó mucho en los 70 y 80 poniendo en marcha la Guerra contra el terrorismo. Su amigo y participante en el Círculo Paul Wolfowitz, haría escalar esa política tras el 11S.